¿A la luz del sol o a la luz de la luna?

  • Publicado en Novensans
¿A la luz del sol o a la luz de la luna?

¿Bodas de día o bodas de tarde? He ahí la cuestión. Bueno, está claro que cualquiera de las dos opciones puede ser igual de bonita y especial. Simplemente son diferentes. Cada una con sus pros y sus contras. Yo os voy a dar algunas ideas que pueden ser de utilidad para tomar vuestra propia decisión.

Para empezar, ¿invierno o verano? Si te casas en invierno, lo mejor es hacerlo de día, pues anochece muy pronto y de día todo luce mucho más. Las invitadas normalmente se atreven con pamelas y vistosos tocados y eligen colores más llamativos que por la noche. Hace menos frío y si tienes suerte puedes tener un día precioso y soleado. La gente mayor y los niños se cansan menos de día y pueden disfrutar más de la celebración. Estoy segura de que tu abuela aguantaría ¡por lo menos hasta el vals! Con la ilusión que le hace que se case su nieta.

La decoración siempre luce mucho más a la luz del día, y por qué no decirlo, ahorramos en iluminación… Si te gustan las bodas campestres mucho mejor por la mañana.
Otro punto importante; las bodas de día pueden durar hasta el amanecer, por lo que tendrás que añadir una merienda – cena, a parte de la imprescindible barra libre y, quizás, hasta una recena. Con lo bien que se lo están pasando tus amigos ¿cómo les vas a decir que se acaba la fiesta? Aunque también es cierto que, después de un día tan largo, puede que a las dos de la mañana ya no quede nadie… perfecto para poder aprovechar y levantarte “temprano” al día siguiente si os vais de luna de miel :-)

Las bodas de día en verano también son muy bonitas y lucidas, pero la mayoría de las veces hace demasiado calor y como no repartas abanicos por toda la Iglesia seguro que hay más de un desmayo.

Por la noche, sin embargo, son perfectas si, como yo, te ENCANTAN las velas y el ambiente que crean. Y, si odias madrugar y no quieres levantarte a las 7 de la mañana el día de tu boda, cásate por la tarde.. Eso seguro. Tendrás mucho más tiempo para prepararte sin tener que pegarte “el madrugón”. Además, si la boda es en verano, el día se alarga pero ya no hace tanto calor y el estar al aire libre resulta muy agradable.

A veces hay otros motivos que te obligan a decantarte por una u otra, pero está claro que en todos los casos, ¡SERÁ UN BODÓN!

Sandra

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